Monte Carmelo



EL MONTE CARMELO

EL MONTE CARMELO

El monte Carmelo ofrece al monje una sentida soledad intitándolo a el silencio y a el recogimiento. Con sus cuevas, le ofrece un espacio suficiente  para refugiarse, con su bosque le comunica alegría, con su alta cima le ofrece aire saludable, con sus hiervas y frutos, brinda alimentos para las criaturas animales y para los monjes; con sus manantiales concede dulce refrigerio para mitigar la sed. “Por todas estas razónes Elias escogió no solo para habitar en éste monte, sino que  construyó un sitio destinado para la oración.” (Liber Institutionis Primum Monachorum).
Todos los Montes que los Eremitas habitan son de cierto modo el Monte Carmelo, como lo afirmó Nuestra Señora a el Beato Francisco Palau.

El Carmelita cree firmemente  que el único camino para llegar a DIOS, va por las sendas de la humildad, simplicidad y pobreza, vividos en el silencio y en la soledad. “Retirarse de la afluencia  de la gente, para no suceder que viviendo en la ciudad, se vea forzado a hacer voluntariamente lo que no necesitaba en su condición natural” (Liber Institutionis Primum Monachorum).

Por ésta razón se escoge un lugar bien alejado, cercado entre árboles y montañas, con el fin de limitar el horizonte material y tener un mayor horizonte espiritual, en armonía con el medio ambiente y el Creador de todo, manteniendo así el espíritu libre de las cosas materiales, para alabar a DIOS con mayor perfección, por las maravillas de la creación (Dn 3,51-90).